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Utopía

Sigo queriendo materializar Sueños imposibles... Cómo que estás aquí, preparo café, Me abrazas por la espalda y me besas el cuello.  Tomamos una ducha juntos, Inventamos una excusa para no ir al trabajo, Y nos pasamos el día en cama Contándonos chistes y anécdotas. A veces vemos una película, A veces hacemos el amor, A veces solo contemplo que estás aquí Y no allí, dónde ya no te puedo tocar. Sigo queriendo materializar Sueños imposibles... Cómo que nos mojamos bajo la lluvia, Y en vez de correr nos abrazamos allí. Algo tan simple como tomar tu mano, Caminar por las calles del Conde, Robar miradas de los que solo sueñan Con un amor como el nuestro. Tengo que dejar de querer Materializar sueños imposibles... Pues ya es imposible Que te vuelva a ver... A.J de la Cruz

El mañana

Mañana... Todos hablan de mañana. Y el mañana es una ilusión que no sabemos con certeza si vendrá, si nos espera o si nos encontramos en una esquina a media noche, vestido de negro, fumando un cigarrillo y silvando una melodía tan antigua como ayer, cómo hoy, cómo ahora. Mañana es la promesa de que todo, absolutamente todo será mejor que hoy. Mañana es nuestros hijos cumpliendo los sueños que hoy no podemos. Es la mano que se extiende hacia nosotros, que cuando nos alcanza hay otras manos, y otras manos, y otras, y otras, y muchas otras más. Mañana es el golpe de suerte para los que podemos abrirnos paso en el día a día. Es el telón que sube en este teatro cotidiano mostrándonos tragicomedias, otras veces drama, otras veces comedia, y otras muchas veces nos escupe la verdad que se nos hace difícil de digerir. Entonces, el mañana se vuelve un villano que nos tortura, nos desnuda, nos hace hacer cosas impensables para poder sobrevivir a él y encontrarnos nuevamente, en aquella esquina, a...

Culpable

Fui yo el de las últimas palabras Y las últimas canciones dedicadas, quien quiso permanecer a pesar que la vida me pateaba. Quien sostuvo tu mano agarrada Para que no te fueras, Quien te tiene a diario presente Y sin plan de contingencias. El que recorrió por mil ideas Para mantenerte aquí a mi lado, Pero los caminos serían más espinosos Y hoy es el pesar que exclamo. Quien tiene besos pendientes por dar En cada rincón de tu piel, Y sigue escribiendo versos  Que lees y no vas a responder. A.J de la Cruz

La estrategia

La estrategia nunca fue decirte adiós, Ni besarte como que no hay mañana, Ni darte esos abrazos tan tiernos Tampoco dedicarte poemas cursis. No fue planear viajes increíbles, Que solo quedaron en eso, Ni hablar por horas por redes sociales Mucho menos preocuparme por ti. No fue pensarte a diario A cada hora, a casa minuto.. No fue conquistarte el corazón Plantar mi bandera y abandonarlo. La estrategia no fue decirte adiós, Ni dedicarte canciones de Bunbury. No fue ilusionarte y perderme En una inseguridad terriblemente mía. Mucho menos mirarte a los ojos Y hacer que veas lo que hay en mí. Un tipo totalmente contrario A su apariencia, a su pensamientos. No fue decir te quieros sintiéndolo, Mientras te beso y admiro tu sonrisa, Ni memorizar tu cumpleaño Ni romper tus esquemas. La estrategia no fue decirte adiós... Pero aquí estoy escribiendo del adiós Sin querer decir adiós Pero esa no era la estrategia. A.J de la Cruz 

9 meses después...

Y llegas ahora, ¿En serio? ¿en estas horas tan oscuras, en estos tiempos de frío, ahora que preferí quedarme solo? ¿Cuando el mundo bajos mis pies se acaba de derrumbar? ¿Y el silencio vuelve a tomar el mando en mí pequeño trozo de espacio? ¿Al soltar la única mano Que se atrevió a sostenerme, Mientras mis dudas crecían Tan exponencialmente? ¿Ahora que lo que menos quiero Es repensar las cosas... Arrastrar mis pies Y sentarme a escribir? ¿Cuando quiero buscar libertad, Encontrar esperanzas, Buscando mis deseos Encontrarme con sus ojos? ¿Ahora que el reloj va hacia atrás Cómo una broma macabra, Que todo es tan dantesco, Y tan terriblemente monótono? A.J de la Cruz 

¿Con todo?

Te quedaste con mis ganas Y mis más ridículos poemas Con mis libros de poesías Que no pude vender. Con la esperanza de ayer De nunca dejar morir esto, Esto que ya no tenía nombre, Ni tiempo, ni espacio. Con la presencia de mi ser En la cama, junto a la almohada mojada, En la cocina, en la sala, Y con el marco de fotografía vacío, en el cual nunca imprimí la foto de ambos. Te quedaste con mi presente Y con el camino que debí seguir,  Con mi inspiración, con mi persepcion, Y por lo tanto con mis ganas de escribir. Con todo lo que yo representaba Y sólo tu entendías, Con mi ingenio y mi mal genio, Con muchas respuestas para mí única duda. Con los lienzos en blanco De sueños que nunca se pintarán, Con las fuerzas de pelear por otros Y con las ganas de hacerlo Te quedaste con mis virtudes, Con mis tropiezos, Contigo... Conmigo... Con...                                           ...

Dos poemas después

Tengo unos versos de repuestos Para esos días lluviosos, para no sentirme tan solo y continuar en este macabro juego. Las dos heridas de mi espaldas Ya casi son cicatrices, mientras aún me muevo entre matices, Poco honor y poca charla. Me convertí en ahorrador de palabras, de acciones y pensamientos, Pues al parecer ser sincero es de necios Y más aún cuando el corazón del otro calla. Las batallas internas se acumulan en un rincón sucio y polvoriento, mientras aún sigo descubriendo lo que futuros poemas me susurran.                                                      A.J de la Cruz