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¿Con todo?

Te quedaste con mis ganas Y mis más ridículos poemas Con mis libros de poesías Que no pude vender. Con la esperanza de ayer De nunca dejar morir esto, Esto que ya no tenía nombre, Ni tiempo, ni espacio. Con la presencia de mi ser En la cama, junto a la almohada mojada, En la cocina, en la sala, Y con el marco de fotografía vacío, en el cual nunca imprimí la foto de ambos. Te quedaste con mi presente Y con el camino que debí seguir,  Con mi inspiración, con mi persepcion, Y por lo tanto con mis ganas de escribir. Con todo lo que yo representaba Y sólo tu entendías, Con mi ingenio y mi mal genio, Con muchas respuestas para mí única duda. Con los lienzos en blanco De sueños que nunca se pintarán, Con las fuerzas de pelear por otros Y con las ganas de hacerlo Te quedaste con mis virtudes, Con mis tropiezos, Contigo... Conmigo... Con...                                           ...

Dos poemas después

Tengo unos versos de repuestos Para esos días lluviosos, para no sentirme tan solo y continuar en este macabro juego. Las dos heridas de mi espaldas Ya casi son cicatrices, mientras aún me muevo entre matices, Poco honor y poca charla. Me convertí en ahorrador de palabras, de acciones y pensamientos, Pues al parecer ser sincero es de necios Y más aún cuando el corazón del otro calla. Las batallas internas se acumulan en un rincón sucio y polvoriento, mientras aún sigo descubriendo lo que futuros poemas me susurran.                                                      A.J de la Cruz

Si te quedas

Si te quedas y ya no hay dudas, ni deudas, ni excusas, ni el diablillo en tu hombro izquierdo. Si ya no disimulas las tristezas y alegrías, delante de nuestros cuerpos desnudos... delante de este, ser que suele ser tuyo. Y dejo de tropezar  con tu ego, con tus "luego" con tus "no tengo tiempo" con tus "no es el momento" Si te quedas, y el fuego de tu cuerpo sigue, y me abrasa y me abrazas y vuelves cenizas todo lo que no es tuyo ni mío. Y me prestas tus alas tu cielo, tus ganas, y retomamos el vuelo que en algún momento descendió si darnos cuenta... Y calmas tu danza que provoca torbellinos, y se lleva todo lo que  puedo ofrecer a este amor quebrantado y suspendido. Si te quedas y rompes este silencio, pones música de fondo y empiezas a besarme. Y recorres ese camino que me eriza la piel, el alma, el instinto... y el deseo de yo también recorrer tus caminos. Y la noche se hace eterna, y el sol teme salir, porqué nuestro mundo ya está iluminado por dos cuer...

Me descubriste

Me descubriste Entre vino barato y canciones de Arjona, Un poema de desamor Y un futuro incierto. Entre una edad adulta Y un ingenio infantil, Entre crucigramas, juego de palabras Y un genio sin testigos. Me descubriste Entre sábanas manchadas de soledad, Un corazón que grita su verdad Y un cielo demasiado soleado. Entre un alma añeja, Unos poemas de Bokowski, Un recuerdo entre ceja y ceja Y el tiempo malgastado. Entre caprichos incumplidos, Besos amargados, Calles sin farolas Y versos envenenados. Entre un dolor que se ha hecho largo Un instante interminable, Un te amo desperdiciado Y el placebo de un trabajo mal pagado. Me descubriste.... Y me salvaste. A.J de la Cruz

Una de esas noches

En una noche lluviosa, Julián, un hombre ya entrado en los 50 años, delgado, alto, con poco pelo y unas pocas canas que ya le salpicaban, un detective veterano, como todas las noches, intentaba relajarse con un cigarro y su canción favorita: “Entre dos tierras de Héroes del silencio”. Aquella melodía le hacía recordar su juventud, su rebeldía, su energía de aquellos años.  Entre su meditación y la música, se escuchó un grito de espanto que provenía del patio compartido que tenía con su vecina. Toma su arma de la mesa, inmediatamente va al patio, en alerta y con pasos lentos. Ve por la ventana: se ve en ella una mujer desangrándose. Inmediatamente la identifica: Es Lety, su vecina, echada en el piso, con una herida en el corazón. Julián abre la puerta y va a socorrerla, pero ya es muy tarde. Lety intenta hablar, pero no puede, se nota nerviosa y con ganas de escapar. Pero solo le muestra un pedazo de camiseta que le quitó a la persona que le atacó. Julián observa la casa de Lety, es...

Este miedo

Rebusco a diario, Casi siempre en tus ojos, Esa esperanza latente Que me das pero desconozco. Desnuda sobre mi,  Con tu cabeza sobre mi pecho Pienso todo lo que me trajo hasta aquí, Y sólo fueron muchos errores y tropiezos. Me pregunto si la vida Ya se cansó de golpearme, De desarmarme, de quebrarse, De fastidiarte. Me pierdo en mis constantes porqués, En mis quieros, en mis no puedos, Hasta que el aroma de tu cabello Me hace dormitar y contigo sueño. Sueño todo... Todo lo que imaginas y lo que no, Lo que te construiría Si no tuviera este miedo yo.                     A.J de la Cruz

Mirada anónima

Mi mirada anónima Llega hasta tu intocable ser. Te recorre de norte azul, de este a oeste, Pasando por tu esculpido paisaje. Busca desesperadamente Tus ojos y tus labios, Como un animal en busca de sed, Ese instinto que no se puede controlar. Sigo doblando esquinas, Con la esperanza de sorprenderme, Que vienes, te pones de puntillas, me abrazas, Me besas, y dices: ¡Aquí estoy! Y en ese tobogán de decepciones Vive mi corazón y deseos, Se funde con una realidad alterna Tan desesperadamente hermosa. Esa mirada anónima que sueña: Despierto, miro a mi derecha,  Veo tu espalda Y veo los 7 lunares que lo adornan. Una mirada que cuenta con un solo minuto al día, Para contemplar lo que nunca tendré, Lo Que nunca tocaré. Que te ve pasar Rozando la divinidad de una diosa griega, De Afrodita... Quizá de Atenas, Pero siempre tan inalcanzable para mí. Que busca algún signo, Alguna señal, algún acertijo, Que me haga saber Que sabes que yo existo. A.J de la Cruz