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La estrategia

La estrategia nunca fue decirte adiós, Ni besarte como que no hay mañana, Ni darte esos abrazos tan tiernos Tampoco dedicarte poemas cursis. No fue planear viajes increíbles, Que solo quedaron en eso, Ni hablar por horas por redes sociales Mucho menos preocuparme por ti. No fue pensarte a diario A cada hora, a casa minuto.. No fue conquistarte el corazón Plantar mi bandera y abandonarlo. La estrategia no fue decirte adiós, Ni dedicarte canciones de Bunbury. No fue ilusionarte y perderme En una inseguridad terriblemente mía. Mucho menos mirarte a los ojos Y hacer que veas lo que hay en mí. Un tipo totalmente contrario A su apariencia, a su pensamientos. No fue decir te quieros sintiéndolo, Mientras te beso y admiro tu sonrisa, Ni memorizar tu cumpleaño Ni romper tus esquemas. La estrategia no fue decirte adiós... Pero aquí estoy escribiendo del adiós Sin querer decir adiós Pero esa no era la estrategia. A.J de la Cruz 

9 meses después...

Y llegas ahora, ¿En serio? ¿en estas horas tan oscuras, en estos tiempos de frío, ahora que preferí quedarme solo? ¿Cuando el mundo bajos mis pies se acaba de derrumbar? ¿Y el silencio vuelve a tomar el mando en mí pequeño trozo de espacio? ¿Al soltar la única mano Que se atrevió a sostenerme, Mientras mis dudas crecían Tan exponencialmente? ¿Ahora que lo que menos quiero Es repensar las cosas... Arrastrar mis pies Y sentarme a escribir? ¿Cuando quiero buscar libertad, Encontrar esperanzas, Buscando mis deseos Encontrarme con sus ojos? ¿Ahora que el reloj va hacia atrás Cómo una broma macabra, Que todo es tan dantesco, Y tan terriblemente monótono? A.J de la Cruz 

¿Con todo?

Te quedaste con mis ganas Y mis más ridículos poemas Con mis libros de poesías Que no pude vender. Con la esperanza de ayer De nunca dejar morir esto, Esto que ya no tenía nombre, Ni tiempo, ni espacio. Con la presencia de mi ser En la cama, junto a la almohada mojada, En la cocina, en la sala, Y con el marco de fotografía vacío, en el cual nunca imprimí la foto de ambos. Te quedaste con mi presente Y con el camino que debí seguir,  Con mi inspiración, con mi persepcion, Y por lo tanto con mis ganas de escribir. Con todo lo que yo representaba Y sólo tu entendías, Con mi ingenio y mi mal genio, Con muchas respuestas para mí única duda. Con los lienzos en blanco De sueños que nunca se pintarán, Con las fuerzas de pelear por otros Y con las ganas de hacerlo Te quedaste con mis virtudes, Con mis tropiezos, Contigo... Conmigo... Con...                                           ...

Dos poemas después

Tengo unos versos de repuestos Para esos días lluviosos, para no sentirme tan solo y continuar en este macabro juego. Las dos heridas de mi espaldas Ya casi son cicatrices, mientras aún me muevo entre matices, Poco honor y poca charla. Me convertí en ahorrador de palabras, de acciones y pensamientos, Pues al parecer ser sincero es de necios Y más aún cuando el corazón del otro calla. Las batallas internas se acumulan en un rincón sucio y polvoriento, mientras aún sigo descubriendo lo que futuros poemas me susurran.                                                      A.J de la Cruz

Si te quedas

Si te quedas y ya no hay dudas, ni deudas, ni excusas, ni el diablillo en tu hombro izquierdo. Si ya no disimulas las tristezas y alegrías, delante de nuestros cuerpos desnudos... delante de este, ser que suele ser tuyo. Y dejo de tropezar  con tu ego, con tus "luego" con tus "no tengo tiempo" con tus "no es el momento" Si te quedas, y el fuego de tu cuerpo sigue, y me abrasa y me abrazas y vuelves cenizas todo lo que no es tuyo ni mío. Y me prestas tus alas tu cielo, tus ganas, y retomamos el vuelo que en algún momento descendió si darnos cuenta... Y calmas tu danza que provoca torbellinos, y se lleva todo lo que  puedo ofrecer a este amor quebrantado y suspendido. Si te quedas y rompes este silencio, pones música de fondo y empiezas a besarme. Y recorres ese camino que me eriza la piel, el alma, el instinto... y el deseo de yo también recorrer tus caminos. Y la noche se hace eterna, y el sol teme salir, porqué nuestro mundo ya está iluminado por dos cuer...

Me descubriste

Me descubriste Entre vino barato y canciones de Arjona, Un poema de desamor Y un futuro incierto. Entre una edad adulta Y un ingenio infantil, Entre crucigramas, juego de palabras Y un genio sin testigos. Me descubriste Entre sábanas manchadas de soledad, Un corazón que grita su verdad Y un cielo demasiado soleado. Entre un alma añeja, Unos poemas de Bokowski, Un recuerdo entre ceja y ceja Y el tiempo malgastado. Entre caprichos incumplidos, Besos amargados, Calles sin farolas Y versos envenenados. Entre un dolor que se ha hecho largo Un instante interminable, Un te amo desperdiciado Y el placebo de un trabajo mal pagado. Me descubriste.... Y me salvaste. A.J de la Cruz

Una de esas noches

En una noche lluviosa, Julián, un hombre ya entrado en los 50 años, delgado, alto, con poco pelo y unas pocas canas que ya le salpicaban, un detective veterano, como todas las noches, intentaba relajarse con un cigarro y su canción favorita: “Entre dos tierras de Héroes del silencio”. Aquella melodía le hacía recordar su juventud, su rebeldía, su energía de aquellos años.  Entre su meditación y la música, se escuchó un grito de espanto que provenía del patio compartido que tenía con su vecina. Toma su arma de la mesa, inmediatamente va al patio, en alerta y con pasos lentos. Ve por la ventana: se ve en ella una mujer desangrándose. Inmediatamente la identifica: Es Lety, su vecina, echada en el piso, con una herida en el corazón. Julián abre la puerta y va a socorrerla, pero ya es muy tarde. Lety intenta hablar, pero no puede, se nota nerviosa y con ganas de escapar. Pero solo le muestra un pedazo de camiseta que le quitó a la persona que le atacó. Julián observa la casa de Lety, es...